Trabajar viajando, o cómo lo hago para moverme tanto

Una de las preguntas más frecuentes con las que me topo es “¿Cómo lo haces para viajar tanto?”. Muchas veces la persona que me pregunta esto asume antes de recibir respuesta que debo vivir de vacaciones o derechamente no tengo trabajo ni responsabilidades. Algunos se imaginan que la vivo “jipeando” y otros quizás creen que soy una mantenida, mas la respuesta real es ninguna de las anteriores.

Aclaro desde ya, por tanto, que no solo trabajo sino que como toda persona adulta cargo con varias responsabilidades; me gusta andar de hippie pero mientras más vieja me pongo menos me sale y desde hace muchos, muchos años que ni siquiera mis padres me mantienen. Lo que ocurre en realidad es que siempre quise trabajar viajando y por tanto, me enfoqué lo suficiente en lograrlo y pues, aquí estamos.

Desde que tengo memoria quise hacer principalmente dos cosas: Viajar y escribir. Fue por eso que estudié periodismo y aunque fueron varios los años de trabajo en oficina nunca dudé que era esto lo que quería para mi vida.

Me gustaría decirles que la suerte estuvo de mi lado, un día alguien leyó uno de mis blogs y decidió pagarme para ser escritora de viajes o algo por el estilo, pero la verdad es que fueron años los que pasé escribiendo blogs que nadie leía y artículos que nadie publicaba, años que sirvieron para nada más que para entrenar mi mano y darme un poquito de esperanza para aguantar agencia de publicidad tras otra.

En medio de eso continué inscribiéndome en cada página para freelancers que encontraba y aunque a ellas les debo contactos y clientes que aún mantengo hoy día, fue bastante largo el tiempo que pasó antes de poder vivir de lo que de ahí salía.

sana brasil trabajar viajando nómada digital

Cuando eres nómada digital tus oficinas varían mucho, esta fue una de mis preferidas. Sana, RJ – Brasil.

Aún así, nunca tiré la toalla, invertí en crear este blog – que inicialmente era una revista – y me dediqué a hacer esa otra cosa esencial que era viajar. Mochila encima y sin saber muy bien cómo lo iba a lograr partí primero a recorrer Colombia y Venezuela y más adelante el sur de Chile en los que serían mis primeros viajes a largo plazo, esos que me enseñaron no solo a ahorrar de verdad sino también a jugármela y hacer lo que fuera con tal de poder seguir en la ruta.

De a poco sin embargo las oportunidades como escritora fueron llegando y hace ya dos años que orgullosamente puedo decir que pertenezco a ese grupo privilegiado y tan en boga hoy día que se hace llamar nómada digital: Alguien que puede vivir y trabajar con horarios flexibles desde cualquier lugar del mundo utilizando internet.

En el tiempo que llevo viviendo de esta forma he aprendido infinitud de cosas, pero también me he topado con un montón de mitos. Les cuento, trabajar viajando es posible, vivir en permanente movimiento también, mas nunca falta el día en el que honestamente envidie la comodidad del trabajo en oficina, con sueldo fijo a fin de mes, contrato indefinido, beneficios y hogar propio.

Para trabajar viajando hay que trabajar, no vacacionar

Uno de los mitos más frecuentes con los que me encuentro es que viajar es muy caro y sí, si viajan con la intención de conocer 15 países en dos semanas o echarte a tomar cócteles en la playa en un resort todo incluido tienen toda la razón, viajar se hace carísimo, pero ese no es mi caso y muy seguramente tampoco el de la mayoría de los nómadas digitales puesto que no andamos vacacionando, andamos trabajando.

Esto quiere decir que mientras un viajero cualquiera llega a su hostal a dejar la mochila tirada, tomarse una cerveza y socializar yo llego a preguntar la clave del wi-fi y buscar un lugar cómodo donde sentarme las próximas tres horas para ponerme a escribir.

Caraíva nómada digital trabajar viajando

Cuando llegué a Caraíva después de 4 horas haciendo dedo, elegí un restaurante frente al río como mi lugar de trabajo. Caraíva, BH – Brasil.

Además de escribir para este blog, que ya de por sí es un trabajo aunque nadie me lo pague, edito y creo contenido para muchos otros blogs, sitios web – casi ninguno de ellos relacionados con viajes – y una que otra empresa, manejo redes sociales o prensa para diversos clientes y hago varios otros laburitos que salen por ahí.

Todo esto suena divertido y en la mayoría de los casos lo es, pero también implica mucho más trabajo de lo que la mayoría de la gente piensa, razón por la que precisamente paso tanto tiempo explorando un solo país y muchas veces una sola localidad: Al mismo tiempo que estoy viajando también estoy trabajando y viviendo, cosa que me lleva a la siguiente lección:

Trabajar viajando no es para todos

Si bien yo elegí irme por lo digital y la escritura he conocido viajeros que trabajan en toda clase de cosas en los lugares a los que llegan, lo que les permite ahorrar dinero para seguirse moviendo. Hay algunos que dan clases de idiomas o de algún oficio, varios venden las cosas que producen, otros trabajan en granjas, hostales o bares a cambio de comida y alojamiento, están también los que programan, diseñan o manejan incluso empresas a distancia, los artistas y los fotógrafos, los que lavan platos y limpian casas…

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Fue en Pichilemu el primer lugar donde me instalé cuando empecé a vivir de la escritura y sigue siendo de mis lugares preferidos para inspirarse y dedicarse a crear. Pichilemu – Chile.

La lista de oficios de un viajero es prácticamente inagotable. Yo misma antes de vivir de mi escritura fui mesera, mucama, cocinera y hasta niñera, puesto que cuando la prioridad es comer, dormir y viajar es mucho lo que estás dispuesto a hacer para lograrlo, pero ante todo, tienes que quererlo.

Cuando hablo de que trabajar viajando no es para todos me refiero a que, al igual que cuando decides viajar fuera del formato de las vacaciones y el all inclusive, tienes que estar dispuesto a hacer sacrificios y salir de tu zona de confort constantemente.

En Brasil, por ejemplo, tomé un par de puestos como voluntaria a través de Workaway en un par de sitios donde quería quedarme más tiempo para así ahorrarme el hospedaje, o sea que me tocó hacer tareas tan variadas como cuidar un jardín y cuatro perritos inquietos e infestados de pulgas hasta ser niñera, hacer camas y limpiar baños, teniendo que organizar mis días en torno a ello y las tareas que ya me estaban encargando los clientes para los que trabajaba, por lo que el tiempo de ir a la playa se redujo significativamente.

Como dije más arriba, mientras algunos viajeros se van de fiesta tres días seguidos yo muchas veces tengo que ser la aburrida del grupo y quedarme en el hostal escribiendo. Además, el hecho de trabajar como independiente teniendo a Chile como lugar de residencia oficial significa que esas cosas que a los trabajadores asalariados se les dan tan fáciles como sacar una tarjeta de crédito, un seguro de salud o ahorrar para la jubilación para mí es un real dolor de cabeza.

Cuando trabajas de la manera en la que lo hago renuncias a mucho más que un horario y la verdad, no son tantos los que son capaces de manejarlo ¡hasta yo misma me pongo en duda de vez en cuando!

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Todas las dudas se pasan cuando sabes que tienes el privilegio de mirar a un paisaje así. Mérida – Venezuela.

No esperes hacerte millonario ni que todo ocurra de la noche a la mañana

Estoy segura que habrán unos cuantos nómadas digitales por ahí que manejan empresas tremendas o le venden sus aplicaciones a grandes multinacionales, pero para la mayoría de nosotros y al menos para mí ese no es el caso, ni de cerca.

De hecho, si he podido vivir todo este tiempo de mi trabajo como escritora es porque me acostumbré a un estilo de vida bien austero, al punto que hasta yo misma me sorprendo de cómo he logrado vivir épocas con tan poco dinero.

Si bien mi sueldo ha ido aumentando a medida que he ganado más experiencia y mejor ojo para los clientes con los que trabajo, sigo manteniendo mis gastos al mínimo con tal de poder ahorrar para lo realmente importante que es viajar y prepararme para emergencias, de manera que incluso lo que yo tomo por “lujo” no es más que tomar de vez en cuando un Uber en vez de transporte público, comprar artesanías durante los viajes y financiar mi pasión por la fotografía análoga.

Aunque hoy cuento con una estabilidad financiera que al principio ni hubiese imaginado, si la meta hubiese sido ganar mucha plata no estaría haciendo lo que hoy hago. Por tanto, si son esas tus aspiraciones mejor ponte a trabajar por ello en vez de perder tu tiempo en este blog porque honestamente no tengo idea de cómo lograrlo.

Así mismo, si leíste todo este quilombo entenderás que la cosa no ocurre de un día para otro, sino que trabajar viajando requiere de un esfuerzo activo de tu parte más que de un golpe de suerte.

Sí, eso de escribir y publicar se ve súper sencillo, en especial si lo haces en tu propio blog, pero lo que no ven es que lleva toda una bola de trabajo por detrás: Desde seleccionar los temas hasta investigarlos, estudiarlos, hurgar en tu cerebro y en el de otra gente; si es de viajes pues viajar, anotar, observar, tomar apuntes, relacionarse con los locales y encontrar dónde está la historia hasta por fin ponerlo todo en palabras, seleccionar y editar imágenes, editar texto, muchas veces contactar un montón de editores y medios a ver si es que te lo publican y la lista sigue, sigue y sigue.

Incluso para poder freelancear de lo que sea tienes que pasar una gran parte de tu tiempo buscando clientes, haciendo llamadas, armando y enviando propuestas, teniendo reuniones, actualizando tu portafolio o metiendo tu información en páginas de busca de trabajo y para qué me extiendo más si ya me entendieron, espero.

Conclusión: Trabajar viajando es posible sí y solo sí de verdad quieres hacerlo

Como dije más arriba, hay días en los que seriamente envidio a esa gente que tiene un trabajo fijo, un contrato y un hogar propio principalmente porque tienen una seguridad y una comodidad que yo difícilmente podré lograr. Si bien me siento inmensamente feliz y privilegiada de vivir la vida que vivo, sé que fueron muchas las cosas a las que renuncié para ello.

Aun así, no me arrepiento.

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El dinero no hace la felicidad, lo que sí lo hace es trabajar haciendo algo que amas. Manquemapu – Chile.

Si bien el camino que yo elegí es uno de muchos y tiene sus baches como cualquier otro, algo en común que tengo con todas esas personas que viven la vida nómade es que tomé mis talentos y capacidades y los puse a trabajar para mí, para vivir la vida que siempre quise vivir.

Ante todo, el único e infalible truco para vivir como nómada digital – o simplemente como nómada – es apostar por uno mismo. Créeme, la gente que te va a decir que no es posible va a ser siempre mucha más que aquella que te va a apoyar, pero nada de eso importa si te tienes a ti mismo como aliado y si bien viajar es un privilegio, el hecho de que te encuentres leyendo esto y teniendo estas inquietudes significa que ya cuentas con bastante a tu favor, así que dale, que yo sé que puedes.

>> Por último, para que empieces por algún lado, aquí va una lista de páginas donde puedes encontrar un trabajo remoto:

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